¿QUIÉNES SOMOS?

 

Las CARMELITAS DESCALZAS somos una FAMILIA RELIGIOSA constituida por mujeres libremente consagradas a Dios, reunidas en el AMOR a CRISTO, que nos ha llamado a dejarlo todo y seguirle para quedarnos con ÉL.

Comprometidas a vivir en obsequio de Jesucristo y de la madre Virgen, en asidua oración; a practicar generosamente la abnegación evangélica, inherente al seguimiento de Cristo en su misión salvadora; a servir a la Iglesia y a todos los hombres a través de la contemplación, fuente del apostolado; a tener un sólo corazón y una sola alma con las Hermanas de Comunidad; a alcanzar la plenitud del amor de Dios y de los hermanos en gozosa fraternidad; a escuchar la palabra de Cristo y a dar testimonio de Dios vivo, de su amor y de las exigencias del Reino.

Estamos  convocadas a ser testigos del amor de Dios, "vida escondida con Cristo en Dios" que la fecundiza. San Juan de la Cruz, en su obra Cántico Espiritual (29, 1) dejó escrito: "Adviertan los que son muy activos... que es más precioso delante de Dios..., un poquito de este amor puro y más provecho hace a la Iglesia, aunque parezca que no hace nada, que todas esas obras juntas".

En palabras de la Beata Isabel de la Trinidad "una Carmelita está hambrienta por escuchar siempre y penetrar cada vez más en el Ser Infinito".

La necesidad de este género de vida quedó patente en las palabras del Papa Juan Pablo II dirigió a las contemplativas en Ávila (1982): "El mundo necesita, más de lo que a veces se cree, vuestra presencia y vuestro testimonio...; corre el riesgo de perder el sentido de lo divino, ahogado por la excesiva valoración de lo material, de lo transitorio, de lo que ignora el gozo del Espíritu"

 

 

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