INTRODUCCIÓN   A   LA   ORACIÓN   TERESIANA

 

 

En el libro de la Vida  8,5 define la oración como: “tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”.

Señala la definición que orar es alcanzar la Persona desde la persona: Acogida y donación, TRATO.

De la misma definición se desprenden unas características:

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          Todo el peso de la oración recae sobre las personas que viven vueltos el uno al otro en trato de amistad. Lo importante es estar con Él, mirar a la Persona divina. “Mire que le mira”(Vida 13,22). No importa lo que se dice ni como se dice.  

         El trato entre personas lleva al conocimiento mutuo. En Camino 22 nos dice que “oración mental...es entender estas verdades”. Las verdades de quién es Dios y quién es el hombre.

 

·       Encuentro mutuo en el AMOR. Tomar conciencia del amor que Dios nos tiene. Saberse amado es el punto de partida para una respuesta de amor.

·      Encuentro en la VERDAD. La de Dios y la nuestra.

 

1. Dios nos muestra su verdad: que nos ama, que “no se cansa de dar”... “Anda buscando a quien dar”. Esto se logra por el trato amistoso con Él en la oración.

2. Descubrimiento de nosotros mismos. Orar es entrar dentro de nosotros. Conocer:

A)  Nuestra riqueza, nuestra gran capacidad, dignidad y hermosura. “Podemos tener conversación no menos que con Dios”.

 

B)  Nuestra miseria, nuestra situación moral. Nos dice Teresa que en la oración “veía el ruin camino que llevaba”; entendía sus faltas.

 

·      Por eso el encuentro personal es TRANSFORMANTE. La oración genera hombres nuevos. Es la tesis del libro de la Vida. La mejor oración será aquella que más renueve la vida. Por eso a la vida hay que mirar para discernir la verdad de la oración

 

   

CRISTO  EN  LA  ORACIÓN  TERESIANA

 

·     La oración teresiana tiene una dimensión cristocéntrica. Cristo no es un “tema” de meditación. Es la presencia obligada, inevitable, en todo el proceso.

·    Aconseja representarse, situarse delante de Cristo, de su sagrada humanidad, esto en todo el proceso espiritual. “No quiero ningún bien sino adquirido por quien nos vinieron todos los bienes”(6M 7,15).

 

Cristo fue para Teresa el Libro vivo” en el que aprende todo lo que hay que saber y hacer. Desde el “poned los ojos en Cristo”,hasta el “aparecimiento” del Señor en este centro del alma. 7M 2,3

 

 

 

 

PEDAGOGÍA  TERESIANA  DE  LA  ORACIÓN

 

·    La oración se sabe desde la praxis, la experiencia. Por eso la preocupación de Teresa es enseñar a orar.

·    La oración es un don concedido a un hombre libre. Como toda semilla, la oración precisa de una tierra y de unos cuidados para su desarrollo y culminación. Hay tres cosas necesarias Teresa las llama virtudes grandes. No podrá nadie ser contemplativo sin estas cosa que son: Caridad, Desasimiento y humildad. Estas apuntan directamente a promover unas actitudes que se oponen al hombre de pecado y definen al hombre nuevo amigo de Dios.

      Para Teresa enseñar a orar es enseñar a vivir, enseñar a SER. No se trata de enseñar una técnica, sino de RECREAR AL HOMBRE POR DENTRO.

      La soledad. Esta palabra entra en la definición:”Tratar a solas”. La amistad  y la oración buscan el marco de la soledad para bajar a niveles de “nuestro yo”. Es necesario para ser orante.

 

·     "Anda continuo el deseo de soledad en las almas que de veras aman a Dios”. ( F5,15)

1.      Soledad material, remite a la práctica de Jesús.

2.      Soledad espiritual, De “amores” y presencias que vician en su raíz el encuentro con Él. Es atención fuerte, gravitación amorosa en torno al Amigo. Presencia de todo el ser a el. Culmina en “No salir de aquel centro”. Soledad es INTERIORIZACIÓN.

 

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