MARÍA, habitada por el infinito

 

 

 

 

 

No temas, María, que Dios te ha concedido su favor”... 

” ¿ Cómo sucederá eso...?”; ”el Espíritu Santo bajará sobre ti...porque para Dios no hay nada imposible”.

Respondió María:

           “Aquí está la sierva del Señor cúmplase en mí lo que has dicho.”

 

           La historia de María puede ser la historia de toda persona abierta al misterio del querer de Dios.

        

 

           De sus actitudes aprendemos muchas cosas:

               

               -         su capacidad de estar alerta a lo que Dios le comunica. Cuando tenemos esa actitud percibimos la acción de Dios inmediatamente.

-         su alegría en el Dios del AMOR que le nace de esa confianza extrema en el Dios que le habla;

-         María se atrevió a dejarse llevar por Dios, es atrevida;

-         se entrega a la aventura en soledad del propio sí, en un  respuesta personal que siempre es solitaria;

-         compañera del Espíritu que le fue dando luz e hilo de unión en los acontecimientos que iba viviendo;

-         Dios en ella exalta lo femenino de todo lo creado, de todas las personas: hombres y mujeres;

-         es una mujer libre cuando  asume la petición de Dios, diciéndole sí a sus insinuaciones;

-         respetuosa  durante toda su vida de lo que Dios iba haciendo sin empeñarse en cambiarlo;

-         totalmente de Dios, no posee el Espíritu en un momento concreto como los profetas sino siempre, se da en ella un matrimonio de AMOR;

-         activa en la obra de Dios por su sí.

 

 

 

 

 

 

Durante su vida respetó, acunó y creyó al límite el misterio de Dios sin empeñarse en cambiarlo cuando muchas veces no entendía a Jesús y sufría su corazón de madre.

      En ella Dios exalta la capacidad de fortaleza y de valentía en tantos momentos de no-saber por los que pasamos todas las personas.

 

 

 

 

 

 

"María a la escucha del Espíritu"

     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Por  aquellos  días  María  se  puso  en  camino.."

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde niños, si hemos tenido una cultura religiosa cristiana media, nos invaden los símbolos de María; creo que ya  en un post- post concilio, las generaciones actuales la podemos ver en miles de mujeres y hombres que resisten en fe, situaciones de pobreza, exilio... sufrimiento por perder seres queridos en situaciones de injusticia social, etc...

     Conectamos con esa mujer valiente, loca de AMOR  GRANDE que la animaba desde dentro a ser de Dios por entero.

Y nos dan igual las representaciones iconográficas flamencas: rubia perfecta o la mujer regordeta de tez morena que tal vez se acerque más  a una imagen física verdadera...

     Nada de eso tiene importancia. Pero nos ayuda a bajarla de los altares y sentirla luchadora, amante de su Dios, comprensiva del Misterio del AMOR; sí nos enternece y da luz ver ese DIOS que se deja acoger por la ternura de lo creado, y se confía a los brazos de una mujer joven,  pues sabe que ahí estará bien y así nos dice dónde está lo importante: en esa ternura, en esa comprensión que va más allá de todo lo que vemos y tocamos y podemos re-conocer intelectualmente.

 

 

 

 

 

Porque Dios le dice a María: ¿te fías, mi vida..., quieres ser protagonista de este sueño de AMOR con la humanidad...? y María le cree venga lo que venga. Teniéndola a ella podemos pensar que si nos dejamos atentos y alertas a la espera como ella, Dios hará cosas maravillosas en nosotros; con el Espíritu nos dará todo lo que nos falte para llegar a ser plenos hombres y mujeres desvividos por los otros...Y nuestra existencia alcanzará todo su sentido.

            Y la historia de María embargada por el AMOR de su vida no fue un cuento de hadas, nuestro mundo no lo es, caminamos intentando buscar la mirada que Dios tiene sobre él, sobre nuestras vidas, para que contagiados y metidos en ese mirar desde Su AMOR podamos realizar ese deseo del Creador de dar la vida en y desde lo más  pequeño.  

 

"María atraída por la luz de Dios"

 

Página principal