SOBRE EL CAPÍTULO I DE LA CONSTITUCIÓN PASTORAL

“GAUDIUM ET SPES” DEL CONCILIO VATICANO II

Y LA INTUICIÓN DE LA MÍSTICA Y DOCTORA 

SANTA TERESA DE JESÚS

 

 

     Cuatro siglos antes de ser promulgada dicha Constitución, en 1965, la luz del Espíritu Santo había invadido a la Fundadora del Carmelo Descalzo. Su pluma plasmó textos que tienen paralelismo con la doctrina de la Iglesia actual.

 

“GAUDIUM ET SPES”

  “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo... son a la vez  gozos y esperanzas,  tristezas  y angustias de los discípulos de Cristo”. (Nº 1).

       SANTA TERESA DE JESÚS

 “Obras quiere el Señor, y que si  ves una enferma a quien puedes dar un alivio...te compadezcas de ella; y si tiene algún dolor, te duela a ti; y si fuere menester, lo ayunes, porque ella lo coma... Y que si vieres loar mucho a una persona, te alegres más mucho que si te loasen a ti”. ( Moradas 5,3,11).

 

 

“...todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos, Pero ¿qué es el hombre?...La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado a imagen de Dios”...; no creó al hombre en solitario...”los hizo hombre y mujer”...es un ser social. “Dios miró cuanto había hecho y lo juzgó muy bueno”.    (Nº 12 ).

 

 “...pues Dios mismo dice nos creó a su  imagen y semejanza...basta decir que es hecha a su imagen para que apenas podamos entender su gran dignidad y hermosura” (M 1,1,1). Si la grandeza de Dios no tiene término, ¿quién acabará de contar sus misericordias y grandezas?...mientras más supiéremos que se comunica con las criaturas...más nos esforzaremos a no tener uno en poco, personas con que tanto se deleita el Señor...Que como no las preciamos como merece criatura hecha a la imagen de Dios, así no entendemos los grandes secretos que están en ellas.” (M.7,1,1).

 

 “La naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría, la cual atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y al amor de la verdad  y del bien...Nuestra época, más que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabiduría para  humanizar todos los descubrimientos de la humanidad.”(Nº,15).

 

“A mi parecer jamás nos acabamos de conocer si no procuramos conocer a Dios” (M I,2,9)....”ha sido el libro verdadero adonde he visto las verdades. ¡Bendito sea tal libro, que deja impreso lo que se ha de leer y hacer, de manera que no se puede olvidar” (Vida,26,5). Subida a esta atalaya adonde se ven  verdades...todo lo podré” (Vida,21,1).

 

 

 “La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquella.” (Nº,16).

  

“...pues estáis sola, tened compañía...¿qué mejor que la del mismo Maestro...mirad con que amor y humildad os está enseñando.” (Camino de Perfección 26,1).

  

“La orientación del hombre hacia el bien sólo se logra con el uso de la libertad...La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión para que  así busque espontáneamente a su Creador...Liberado de la cautividad de las pasiones, tiende a su fin con la libre elección del bien”.(Nº,17)

 

  

“Sea Dios bendito...que en un punto me dio la libertad que yo, con todas cuantas diligencias había hecho muchos años...no pude alcanzar conmigo, haciendo hartas veces tan gran fuerza”. (Vida,24,8).

  

“El misterio del hombre solo se  esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Cristo nuestro Señor, el nuevo Adán, revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación. El hombre cristiano conformado con la imagen del Hijo, recibe el Espíritu que le capacita para cumplir la ley nueva del amor. Esto vale para todos los hombres de buena voluntad. Cristo murió por todos. Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida.” (Nº 22)

  

“Y veo yo claro -y  he visto después- quiere Dios sea por manos de esta  Humanidad Sacratísima, en quien Su Majestad se deleita nos vengan todos los bienes.. Por esta puerta hemos de entrar si queremos que nos muestre grandes secretos. (Vida,22,6). ¿Qué más queremos de un buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y tribulaciones, como lo hacen los del mundo?. Bienaventurado quien de verdad le amare”. (Vida,22,6 y 7)

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