VIERNES DE DOLORES

 

 

Al pié de la Cruz sentada

Está la Virgen María

Muy triste y desconsolada

Sin consuelo, ni alegría

Porque tenía en sus brazos

La prenda que más amaba,

La prenda que más quería.

Contemplando cinco llagas

Que en pies y manos tenía

Tan solo la del costado

El corazón le partía.

Quien esta oración dijera

Tan solo una vez al día

A la hora de la muerte

Verá a la Virgen María. 

¡Virgen María,

Mi amparo y mi luz

Sola te hallaste

Al pié de la Cruz.

Amparadme en mi mayor soledad!

 

DOMINGO DE RAMOS

 

 

 

"¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!.  Paz en el cielo y gloria en lo alto."

   "GLORIA Y TRAICIÓN"

 

LUNES  SANTO

MARTES   SANTO

María tomó una fibra de perfume

de nardo, auténtico y costoso, le

 ungió a Jesús los pies y se los

enjugó con su cabellera.

«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar». 

¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces».

JUEVES  SANTO

VIERNES  SANTO

"Tomad y comed todos de él, porque este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros".

"Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será

derramada por vosotros y por todos los hombres para

el perdón de los pecados".

 "Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen". 

"Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso".

"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre".

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

"¡Tengo sed!"

"Todo está consumado".

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu"

 "Haced esto en conmemoración mía"

SÁBADO  SANTO

 

 

 

 

 El Sábado Santo, es un día de luto inmenso,

 de silencio y de espera vigilante de la  Resurrección.

 En particular, recordamos dolor, la valentía y la

 esperanza de la Virgen María.

   

 

DOMINGO  DE  RESURRECCIÓN

 

¿Porqué buscáis entre los muerte al que vive?.

Es un error buscarlo en el mundo de los muertos. «No está aquí».

Jesús no es un difunto más. No es el momento de llorarlo y rendirle homenajes.

«Ha resucitado».

Está vivo para siempre. Nunca podrá ser encontrado en el mundo de lo muerto, lo extinguido, lo acabado.

     

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